Hay cosas que la gente siempre va a adorar,
Puede ser una imagen u otras cosas.
Adoran inútilmente, pues en ellos, poder no hay.
Las imágenes tienen boca y no pueden hablar,
Oídos que no pueden escuchar.
Ni espíritu para responder.
Quedan siempre paradas y nada pueden hacer.
Son obras de hombres pecadores,
Que las hacen para multiplicar los adoradores,
En madera, piedra o metal,
Ellas son hechas para la multiplicación del mal.
Pues hay solamente uno que debemos adorar:
¡El Señor Dios!
Nuestro clamor, Él puede escuchar,
Solamente para Él debemos orar.
Solo el Dios Todopoderoso todo puede cambiar.
No busque a dioses hechos por humanos,
Son solamente malas obras de hombres mundanos.
Son una abominación para el verdadero Señor,
Él desea de nosotros la pura alabanza y amor.
Alabe solamente al verdadero Dios,
Él nunca nos va a desamparar,
Solo Él puede salvarte, y hacia la vida eterna, te llevará.
Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen I.

No hay comentarios:
Publicar un comentario