miércoles, 27 de mayo de 2026

El fin

Señor, mi hora está llegando.

Mi tiempo de vida se está acabando.

No hay nada más que pueda hacer,

Yo sé que este es mi momento de fallecer.


Yo muero, pero muero muy feliz,

Sé que muchas cosas buenas, yo hice.

En mi vida, nada me faltó.

Yo siempre estaba junto con el Señor.


Un día estaba perdido por el mundo,

Era el mejor ejemplo de vagabundo.

Mis actos no traían ninguna alegría,

Perturbar a otros, era lo que yo quería.


Pero el Señor vino para los perdidos,

Salvó mi vida y me liberó de los peligros.

Todos mis pecados han sido perdonados,

Y hacia una vida decente, estaba siendo llevado.


Todo mi comportamiento, el Espíritu Santo cambió,

Donde habitaba solo maldad, el amor abundó.

Nunca más quise servir al pecado.

De aquel tiempo en adelante, era un hombre salvado.


El restante de mi vida, al Señor, dediqué,

En muchas obras para Dios, yo trabajé.

Fue a muchos lugares, a mucha gente prediqué,

Muchas almas para Dios, yo gané.


Ahora despido me de todos mis amados,

No estén tristes, voy hacia el Padre amado.

La muerte, yo no necesito temer,

Sé que allí estará Dios para me acoger.


En el camino de Dios, ustedes deben seguir,

Así, en la eternidad, vamos a nos reunir.

Hasta pronto, mi tiempo ya acabó,

Reciba ahora mi espíritu, ¡oh, Señor!


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen III.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Tiempo de desolación

Hay momentos en que estamos arrasados,

Todos nuestros pilares fueron derribados.

Nuestra casa parece estar asolada.

Nuestras estructuras fueron dañadas.


Somos expulsados de nuestra tierra,

Enviados a un terrible cautiverio.

Colocados bajo grandes tribulaciones.

Quedamos subyugados, bajo pesadas opresiones.


Nuestros ojos se deshacen de tanto llorar,

Pensamos: ‹‹¿Qué mal hicimos para que eso sucediera?››

En vano utilizamos el tiempo para cuestionar,

Pues en lo íntimo, sabemos la razón por todo eso pasar.


Fuimos desobedientes con nuestro Señor,

Rompemos su santa alianza.

Y cometemos muchas maldades y abominaciones.


Antes de dejarnos en aprieto,

Mucho nos avisó y tardó en desviar su amor.

De muchas maneras, Dios nos intentó quebrantar.

Dios siempre esperó que pudiésemos cambiar,

Y para su ley, fuésemos regresar.

El Señor se demoró en enojar.


Vino mucha gente en su nombre,

Pero no hemos querido oírlos,

Preferimos las falsas palabras de la gente.

Ahora pagamos caro por eso...


Mismo con tanta desolación y horror,

Tenemos esperanza en la misericordia del Señor,

Esperamos su perdón y reconciliación,

Pues sabemos que es un Dios de amor.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen I.

Presentación

Presentación

Dios bendiga a todos. He creado este blog con la intención de publicar mis poemas inspirados por Dios a través de su Espíritu Santo, que act...