viernes, 27 de marzo de 2026

Niños

Todos los días millones de niños reciben mucho cariño y amor,

Ellos tienen buenas vidas, viven felices, casi nunca sienten dolor.

Sus padres son dedicados y hacen todo para los agradar,

Algunos están tan bien que tienen todo lo que el corazón desear.


En el otro extremo, hay millones que en la miseria y pobreza viven,

Padecen hambre, padecen frío, y una persona responsable, no tienen.

Son niños completamente olvidados por toda la sociedad,

Son niños que están abandonados y tirados por toda la ciudad.


Este abandono genera consecuencias para ellos y para todos alrededor,

Ellos están tan necesitados que hacen todo para tener algo mejor.

Y en esta búsqueda, pueden se involucrar con gente malintencionada,

Que harán cosas malas, y toda la niñez e inocencia serán quitadas.


Mucha gente mira a esos niños y solo quieren juzgar,

Sin conocerlos, ya definen que no son dignos de ayudar.

No pueden ver el deseo detrás de las acciones de los niños,

No pueden percibir que ellos quieren algo nuevo, otro destino.


Esos niños desean lo más básico para tener una vida digna,

Ellos desean tener padres, parientes, alguien para llamar de familia.

Esos niños desean que alguien los vea y dé su atención,

Ellos desean recibir amor y cariño para calentar su corazón.


Este poema es parte del libro La vida a través de las palabras.

miércoles, 25 de marzo de 2026

El Espejo y el Escudo

No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte; reprende al sabio, y te amará. Instruye al sabio, y se hará más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber. Proverbios 9:8-9

La evaluación de desempeño semestral era un ritual temido en la agencia. Maurício, el director creativo, era conocido por su franqueza brutal. Ese día, llamó a su despacho a dos de sus jóvenes diseñadores más prometedores: Ronan y Adriano. Ambos habían trabajado en el mismo proyecto, y el feedback sería sobre el mismo conjunto de fallos.

Ronan entró primero. Tenía talento, pero era arrogante. Se veía a sí mismo como un genio incomprendido. Maurício fue directo, señalando las inconsistencias en el diseño de Ronan, la falta de atención a los detalles del briefing, los plazos incumplidos.

“¡Eso no es justo!”, reaccionó Ronan, la defensiva transformándose en agresión. “¡La culpa fue del briefing que no era claro! ¡Y Adriano no me ayudó lo suficiente!”.

Usó la crítica como un escudo, rebatiendo cada punto con una excusa o una acusación. Él era el burlón.

“Ronan”, dijo Maurício, la paciencia ya agotándose, “estoy tratando de ayudarte a crecer”.

“No necesito ese tipo de ayuda”, replicó Ronan. “Si usted no puede ver el valor de mi trabajo, quizás estoy en el lugar equivocado”.

Salió de la sala dando un portazo, dejando tras de sí un ambiente de hostilidad. Maurício suspiró. Había intentado reprender al arrogante y aquello se convirtió en una afrenta. Ronan, en lugar de aprender, pasó el resto del día quejándose con sus compañeros, odiando a Maurício por haberse atrevido a criticarlo.

A continuación, fue el turno de Adriano. Entró en la sala nervioso, pero con una postura abierta. Sabía que el proyecto no había sido su mejor trabajo.

Maurício repitió la misma crítica, punto por punto. Adriano escuchó en silencio, el rostro concentrado. No interrumpió. No dio excusas. Usó el feedback como un espejo, forzándose a ver los fallos que su orgullo intentaba ocultar.

Cuando Maurício terminó, Adriano respiró hondo.

“Gracias, Maurício”, dijo, con voz sincera. “Necesitaba escuchar esto. ¿Dónde crees que podría haberme enfocado más? ¿Tienes algún consejo sobre cómo puedo organizar mejor mi proceso para evitar estos errores en el futuro?”.

Él era el sabio. La reprensión no lo disminuyó; lo instruyó.

Maurício se reclinó en su silla, sorprendido e impresionado. Lo que había sido una confrontación con Ronan se convirtió en una sesión de mentoría con Adriano. Pasaron la siguiente hora conversando, diseñando nuevas estrategias en una pizarra blanca. Adriano salió de la sala no con rabia, sino con gratitud. Había sido reprendido, y por eso, pasó a amar y a respetar aún más a su director.

En los meses siguientes, las trayectorias de los dos se convirtieron en un caso de estudio.

Ronan, amargado, se aisló. Su trabajo se volvió descuidado, su actitud, tóxica. Veía conspiraciones por todas partes, creyendo que Maurício se la “tenía jurada”. Finalmente, renunció, culpando a la “cultura de la agencia” por su fracaso.

Adriano, por otro lado, floreció. Aplicó cada consejo. Se volvió más organizado, más colaborativo, más sabio. Pasó a pedir feedback proactivamente. Él y Maurício desarrollaron una relación de profundo respeto mutuo. Un año después, cuando se abrió una vacante de líder de equipo, la elección fue obvia.

Adriano aprendió, en la práctica, que la crítica no es lo que nos define. La forma en que reaccionamos a ella, sí. Para el arrogante, es un insulto que genera odio. Para el sabio, es un regalo que genera amor y lo hace aún más sabio.

(Hecho con IA)

Este cuento es parte de mi libro Sabiduría Diaria

https://books2read.com/u/bpPxxE

lunes, 23 de marzo de 2026

Sobrecargados

Algunas veces sentimos una presión venida de todos los lados,

Es como si estuviéramos siendo oprimidos y muy apretados.

Parece que todo alrededor viene para aplastar,

Es como si todo estuviera yendo en contra, con fuerza para sofocar.


Las presiones pueden venir de la familia, trabajo, escuela, todo lugar,

Todo parece tan apretado que ni siquiera podemos pensar.

Estamos desesperados, buscando algún modo para respirar,

En ciertos momentos es tanto aprieto que parece que nos va a matar.


Miramos los lados y parece que no hay salida para la situación,

La lucha ya es tan pesada que no hay ninguna esperanza en el corazón.

Hasta mismo aquellos que otrora decían que nos podrían ayudar,

Escapan deprisa porque nunca quisieron realmente aliviar.


Quedamos solos, mirando de un lado hacia el otro,

Buscando cualquier señal de esperanza, buscando un reconforto.

Buscamos a alguien que nuestra carga pueda aliviar,

Alguien que nos ayude a seguir adelante y a todo soportar.


La única persona que nos puede ayudar a soportar todo es Jesucristo,

Él es aquel que en todos los momentos puede darnos su alivio.

Jesús nos abraza, da la mano y toma todos nuestros fardos y aflicciones,

Jesús consuela y siempre da un gran descanso a nuestros corazones.


Este poema es parte del libro La vida a través de las palabras.

sábado, 21 de marzo de 2026

La caída del ser humano

Alguien semejante a sí, Dios creó,

Creó el hombre y mucho lo amó.

Hizo el hombre su imagen y semejanza,

Y sobre la Tierra, le concedió el liderazgo.


El Señor no quiso ver al hombre solo,

Creó una compañera para él.

Una mujer que era su propia carne,

Una compañera que lo ayudase.


El primer matrimonio estaba formado.

Para su alimento, todo árbol fue dado,

Solamente uno, ellos no podrían comer,

Si comiesen, seguramente iban a fallecer.


Así mismo, prefirieron desobedecer,

Y al consejo de la serpiente, decidieron atender.

Sus ojos han sido abiertos y todo ellos pudieron ver.

Quedaron avergonzados y de Dios, intentaron esconderse.


De esa actitud, el Señor no se agradó,

La serpiente, Él la maldijo,

Del paraíso, Dios les expulsó.

En la tierra común, los echó.


Ahora, de su trabajo van a comer,

Muchos dolores, ellos van a padecer.

Todo porque a Dios no escucharon.

Y de lo que era prohibido probaron.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen II.

miércoles, 18 de marzo de 2026

La Mesa Preparada

La sabiduría construyó su casa y labró sus siete pilares … Dejad vuestra insensatez, y viviréis; andaréis por el camino del discernimiento. Proverbios 9:1,6

El “punto más alto” de la ciudad, para jóvenes como Enzo, era el viaducto sobre la vía del tren. Era allí donde la vida sucedía, o, mejor dicho, donde la vida se desperdiciaba. Entre grafitis y el ruido de los vagones, pasaban las tardes, sin rumbo, alimentándose de aburrimiento y de sueños vacíos de dinero fácil. Enzo, a sus diecisiete años, sentía una inquietud, un deseo de algo más, pero la inercia del grupo lo mantenía atrapado. Era el “simple”, el “ingenuo”, flotando sin dirección.

La invitación llegó de una forma inesperada. No de un ángel, sino de una “criada” en la forma de un folleto arrugado que encontró en el suelo del autobús. El folleto anunciaba la inauguración del “Proyecto Siete Pilares”, una casona antigua, reformada por una señora que todos conocían solo como Doña Eliana.

Doña Eliana era la Sabiduría personificada. Una exdirectora de escuela que, tras su jubilación, invirtió todo su tiempo y recursos para construir su “casa”. Los “siete pilares” eran los talleres que ofrecía: refuerzo escolar, programación de ordenadores, música, carpintería, inglés, educación financiera y orientación vocacional. Había preparado su “banquete”, mezclado su “vino”: el conocimiento, la dignidad, la esperanza.

“¡Si necesitas una dirección, ven aquí!”, decía el folleto. Las palabras parecieron hablarle directamente a Enzo.

“¿Vas a meterte en eso, Enzo?”, se burló su amigo, Cadu, al ver el folleto. “¿Convertirte en el favorito de la abuela? Nosotros nos las arreglamos en la calle. Es más rápido”.

A pesar de la burla, una curiosidad obstinada llevó a Enzo hasta la puerta de la casona. Espió por entre las rejas. Vio a jóvenes como él, pero con un brillo diferente en la mirada, aprendiendo a reparar un ordenador, a tocar la guitarra. Vio la mesa preparada. Y sintió hambre. Hambre de algo que la calle no ofrecía.

Con el corazón latiéndole con fuerza, entró.

Doña Eliana lo recibió con una sonrisa que no era de lástima, sino de expectativa.

“Te estábamos esperando”, dijo ella, como si fuera lo más natural del mundo. “Hay un lugar para ti”.

Enzo comenzó por el taller de carpintería. Sus manos, antes acostumbradas a sostener latas de espray, aprendieron a manejar el cepillo y el formón. Descubrió la alegría de transformar un trozo de madera en bruto en algo útil y hermoso. Estaba comiendo del “pan” de la creación, del propósito.

Después, fue a la clase de programación. Su mente, antes anestesiada por el aburrimiento, se encendió con la lógica y la creatividad del código. Estaba bebiendo del “vino” del conocimiento, de la posibilidad.

La transformación no fue solo externa. Al conversar con Doña Eliana y los otros mentores, aprendió sobre responsabilidad, integridad y visión de futuro. Estaba abandonando la “locura” de la vida sin rumbo.

Meses después, Cadu lo encontró a la salida del proyecto. Enzo llevaba un pequeño taburete de madera que él mismo había construido, un regalo para su madre.

“¿Todavía perdiendo el tiempo ahí, tío?”, preguntó Cadu, pero su voz tenía menos burla y más curiosidad.

Enzo se miró sus propias manos, ahora con pequeños callos de trabajo. Miró el taburete, un símbolo de su transformación.

“No estoy perdiendo el tiempo, Cadu”, respondió, con una calma que no poseía antes. “Estoy ganándome la vida”.

Había aceptado la invitación. Se había sentado a la mesa de la Sabiduría y, por primera vez, se sentía verdaderamente nutrido. La vida, con todas sus posibilidades, apenas comenzaba.

(Hecho con IA)

Este cuento es parte de mi libro Sabiduría Diaria

https://books2read.com/u/bpPxxE

martes, 17 de marzo de 2026

El diluvio

El Señor se entristeció con su creación,

Él vio que el ser humano apenas causa destrucción.

La maldad dominaba todo corazón.

En nadie había algo bueno.


Dios decidió destruir todo,

Enviando sobre la Tierra un gran diluvio.

Antes de todo eso suceder,

Hubo un siervo que Dios quiso proteger,

Noé, un hombre bendito por Dios,

El Señor iba a salvarlo con los suyos.


Un arca, Dios lo mandó construir,

Y toda pareja de animales iba a venir.

Para que toda especie se pudiese salvar,

Después de las lluvias, una nueva Tierra empezará.


Ninguno de los seres humanos restará,

Toda la maldad de la Tierra, el agua lavará.

Hasta los altos montes serán inundados.

Toda la Tierra parecerá un gran lago.


Después de todo eso suceder,

Las aguas empezaron a retroceder.

La tierra nuevamente podría ser vista.

Todos tenían esperanza en una nueva vida.


Dios los condujo hasta la salida del arca.

La promesa de fidelidad fue confirmada.

En agradecimiento, Noé sacrificó,

De eso, el Señor se agradó.


Un nuevo pacto con Noé fue establecido,

Este mundo jamás será destruido.

Habrá una señal para la gente recordar,

El cuánto Dios fue capaz de amar.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen II.

viernes, 13 de marzo de 2026

Cristianismo moderno

El cristianismo está siendo modernizado,

Y con su modernidad viene el pecado.

Para algunos, todo pasa correctamente,

Pero ese es un engaño en sus mentes.


En la iglesia, las doctrinas mundanas son colocadas,

Las prácticas de los pecadores son imitadas.

El pretexto para eso es que Jesús será predicado,

Hacen todo para justificar lo que está equivocado.


En unos sitios, la canción seglar ya está mezclada,

De la verdadera alabanza, ya no puede ser apartada.

En muchas iglesias la alabanza parece un espectáculo,

No se puede notar que el Señor es adorado.


Hay iglesias que están secularizadas,

Donde las costumbres de los pecadores son practicadas.

Ya hay pastor que predica con palabras malsonantes,

Unos creen que es para dejar la predicación interesante.


Hay líderes preocupados con el entretenimiento,

Dejan todo pasar en la iglesia sin discernimiento.

Muchos de esos sucesos están equivocados,

Llevando a los fieles a un evangelio que no fue predicado.


Todos son llevados al evangelio de la secularización,

Un evangelio basado en el ser humano y en la emoción.

Desviándose totalmente de lo que Jesús habló,

Yendo por el camino que el ser humano indicó.


En ese camino no existe posibilidad de salvación,

Es un camino que lleva a la persona a la condenación.

Solo el Evangelio de Cristo puede salvar,

Solo el Evangelio “antiguo” puede liberar.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen V.

Presentación

Presentación

Dios bendiga a todos. He creado este blog con la intención de publicar mis poemas inspirados por Dios a través de su Espíritu Santo, que act...