miércoles, 22 de abril de 2026

Aguas Robadas

La mujer necia es escandalosa, frívola y desvergonzada … ¡Las aguas robadas saben a gloria! ¡El pan sabe a miel si se come a escondidas! Pero estos ignoran que allí está la muerte, que sus invitados caen al fondo de la fosa. Proverbios 9:13, 17-18

Enzo florecía bajo la tutela de Doña Eliana en el Proyecto Siete Pilares. La carpintería le había dado un oficio; la programación, un futuro. Pero la Insensatez, como una mujer ruidosa y seductora, no había renunciado a él. Se sentaba a la puerta de su antigua vida, en el viaducto sobre la vía del tren, y lo llamaba.

Su voz era la de Cadu, su antiguo amigo.

“¿Qué pasa, Enzo, desaparecido?”, dijo, abordándolo a la salida del proyecto. “¿Todavía en esa escuelita de la abuela? La vida de verdad está pasando aquí fuera”.

Cadu era el portavoz de la “mujer necia”. Era alborotador, lleno de promesas de emoción fácil y ganancias rápidas. No sabía nada sobre construir, solo sobre tomar.

“Vente con nosotros esta noche”, invitó Cadu, con voz baja y conspiradora. “Hay un chanchullo nuevo. Dinero fácil. La pasta fácil es mucho mejor que la que se gana con sudor”.

El “chanchullo” era simple y peligroso: usar una aplicación de clonación de tarjetas para hacer compras en línea. Las “aguas robadas”, el dinero que no les pertenecía, parecían dulces. La emoción de lo prohibido, la adrenalina del secreto, era lo que la Insensatez ofrecía.

Enzo sintió la atracción. La vida de trabajo duro, aunque gratificante, era lenta. La promesa de Cadu era un atajo tentador, un destello de la vida de consumo que veía en las redes sociales.

Dudó. La voz de la Sabiduría, la calma y la firmeza de Doña Eliana, resonaba en su mente. Pero la voz de la Insensatez era más alta, más urgente, más seductora.

“Es solo una noche, Enzo. Nadie se va a enterar”, insistió Cadu.

Esa noche, Enzo se encontró de vuelta en su antiguo mundo, pero ahora era diferente. Veía las cosas con más claridad. Se sentó con Cadu y los otros en un sótano oscuro, iluminado solo por las pantallas de los portátiles. El aire estaba cargado con el olor a humo y la energía febril de la transgresión.

Se reían, alardeando de los productos caros que estaban “comprando”. Pero Enzo no podía reír. Miraba los rostros de sus amigos, animados por la emoción del momento, y no veía vida. Veía un vacío. Eran ruidosos, pero sus almas estaban en silencio.

Pensó en el taller de carpintería, en el olor a madera, en la satisfacción de crear algo con sus propias manos. Aquello era vida. Pensó en la pantalla del ordenador en Siete Pilares, donde construía códigos para ayudar a la gente. Aquello era vida.

Lo que estaba sucediendo en ese sótano… no era vida. Era su opuesto.

De repente, la puerta del sótano se abrió con un estruendo. Dos policías, con linternas cegadoras, irrumpieron en el lugar. El pánico estalló. Cadu intentó correr, pero fue derribado. La risa se transformó en gritos, la emoción en terror.

Enzo, que no había participado activamente, fue llevado junto con los demás. En la comisaría, bajo la luz fría e impersonal, miró a sus amigos. Ya no eran los fanfarrones del viaducto. Eran solo chicos asustados, esposados.

Uno de los policías, un hombre mayor con una mirada cansada, miró a Enzo. “No pareces ser como ellos, chico. ¿Qué estabas haciendo allí?”.

Enzo no pudo responder. Estaba viendo, con una claridad terrible, el secreto de la casa de la Insensatez. Su banquete era un fraude. Sus invitados no eran los listos, los geniales. Eran los muertos. Muertos en sus sueños, muertos en su libertad, muertos en su futuro.

Doña Eliana fue a buscarlo a la mañana siguiente. No lo reprendió. Solo lo abrazó, un abrazo que decía “bienvenido de vuelta a la vida”.

Mientras se alejaba de la comisaría, Enzo miró hacia atrás. No sabía qué pasaría con Cadu y los otros. Pero sabía que había estado en las profundidades del infierno y que, por los pelos, había escapado. Las aguas robadas podían parecer dulces por un instante, pero el sabor que dejaban era el de la muerte. Y él, ahora, solo tenía sed de la fuente de la vida.

(Hecho con IA)

Este cuento es parte de mi libro Sabiduría Diaria

https://books2read.com/u/bpPxxE

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Presentación

Presentación

Dios bendiga a todos. He creado este blog con la intención de publicar mis poemas inspirados por Dios a través de su Espíritu Santo, que act...