Hay muchos cristianos con algún prejuicio,
Ellos no respetan los pensamientos ajenos.
Ellos quieren que todos crean en Dios,
Y a veces son radicales con quien no se convirtió.
Al encontrar a alguien que no es cristiano,
Ellos empiezan a insultar y proclamar su condenación.
Ellos no demuestran amor para quien no es de la religión,
Y así, ellos construyen una pésima reputación.
Si encuentran a alguien con otra orientación sexual,
Ellos les tratan sin respeto, como si fueran el propio malo.
Una palabra de amor y humildad, no pueden hablar,
Debido a sus palabras, la gente temerá y se alejará.
Si con un ateo, la persona se encontrar,
La pelea es la única cosa que ella deseará.
La persona no consigue exponer lo que es el cristianismo,
Destruyendo la chance de generar un nuevo convertido.
Eses tipos de comportamiento, todos deben cambiar,
El mensaje de Jesús, todos necesitan predicar,
El cristiano sabe que es Dios quien va a trabajar.
La gente no se convence con palabras y acciones,
Es el Espíritu Santo que produce las conversiones.
Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen V.

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