miércoles, 29 de julio de 2026

Corazón contaminado

A menudo, vemos a alguien perdido y queremos juzgar,

No extendemos nuestra mano para ayudar.

Nuestro corazón quiere mostrar superioridad,

Pensamos estar libres de culpa y responsabilidad.


¡Somos hipócritas! No hacemos diferencia en la sociedad,

Afirmamos que ya estamos salvos y somos dueños de la verdad.

Nuestros corazones están tomados por la arrogancia y el egoísmo,

Decimos que somos hijos de Dios, pero no somos como Cristo.


Dejamos que el orgullo, la prepotencia y la presunción nos dominar,

Andamos por el mundo, pero no tenemos el coraje de evangelizar.

Preferimos dejar que los perdidos mueran y después lamentarlos,

Lloramos a los muertos, pero a los vivos, no fuimos a ayudarlos.


Todos los días muchos son lanzados al infierno,

Debido a nuestra omisión, muchos van al tormento eterno.

Son personas como tú y yo, que podrían tener la oportunidad de salvación,

Pero debido a nuestra negligencia, estarán siempre en la condenación.


El corazón de muchos cristianos debe ser arrancado,

Es preciso insertar uno nuevo, renovado y transformado.

Un corazón que dé la propia vida para salvar a un perdido,

Un corazón que vea el interior, un corazón piadoso como el de Cristo.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen VI.

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