El Señor no es una máquina de casino,
Donde usted pone su dinerito,
Esperando que algo cambie en tu destino.
Dios no trabaja con apuesta.
El Señor trabaja con vida nueva.
Dios no es un Dios para diversión,
Que puede seguir con cualquier corazón.
Con Él, es necesaria mucha seriedad,
Para salvarte, Él quiere tu fidelidad.
El Señor no acepta ser recompensado,
Ofrendar mucho, no indica que va a ser afortunado.
Antes de pensar en ser financieramente bendecido,
Necesita pensar en la salvación y en espíritu.
Toda la riqueza del mundo para nada se aprovechará,
Si tu vida, usted no cambiar.
Qué provecho hay en estar aquí y todo ganar,
Y cuando morir, en el infierno, tu alma se va a echar.
Piensa cómo está siguiendo al Señor,
¿Es por interés o por amor?
Para caminar con el Señor y se salvar,
Es necesario de todo el corazón lo adorar,
Tu vida para Él, es necesario dedicar.
Y no solo estar ofrendando,
Para que el dinero se vaya multiplicando.
Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen III.
Vea el libro:

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