viernes, 2 de enero de 2026

Palabras dichas

A la gente le gusta hablar de mí,

Dicen malas palabras contra mí.

 

Dicen palabras para despreciarme,

Hablan cosas para devaluarme.

 

Toda la gente lo hace libremente,

Exponiendo sus malignas mentes.

 

Las lenguas son muy maliciosas,

Son como serpientes venenosas.

 

Su única misión es destruirme,

Echan veneno para matarme.

 

Me voy a proteger de todo eso,

Habrá un escudo en mis oídos.

 

La palabra envenenada, no oiré,

Muchas buenas palabras, hablaré.

 

Mi boca es una fuente de bendición,

Dirá lo que agrada a mi corazón.

 

Mis palabras siempre serán bonitas,

Siempre estarán llenas de vida.


Declararé palabras de ánimo y victoria,

Afirmaré cómo será mi historia.

 

Hablaré de las maravillas del Señor,

Rendiré culto a su amor y favor.

 

Cantaré de los planes de mi Dios,

Cantaré que soy uno de los suyos.

 

Agradeceré la salvación recibida,

Agradeceré que me haya dado la vida.

 

El bien será esparcido de mis labios,

Serán deshechos todos los agravios.

 

La bendición vencerá la maldición,

Y mi buena palabra será mi protección.


Este poema es parte del libro Palabras de fe.

Vea el libro:

https://books2read.com/u/3162v6

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Tu Propia Fuente

Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. ¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! Proverbios 5:15, 18-19

El silencio en la mesa del comedor de Vagner y Sabrina era más ruidoso que cualquier discusión. Entre ellos, había un abismo de rutina y cansancio. Las conversaciones, antes llenas de sueños y risas, ahora se resumían a informes sobre la ejecución de las tareas diarias.

Vagner, un ingeniero sobrecargado, encontraba refugio en las horas extra en la oficina. Sabrina, que había pausado su carrera como diseñadora para cuidar de los niños, encontraba consuelo en las conversaciones de sus grupos de madres en línea. Ambos estaban sedientos, pero buscaban agua en fuentes lejanas. Sus fuentes, un día límpidas y burbujeantes, se estaban enturbiando por la negligencia.

La crisis silenciosa llegó a su punto álgido un viernes por la noche. Vagner llegó tarde, una vez más, y encontró a Sabrina dormida en el sofá, con el móvil caído a su lado. La miró. Vio las líneas de cansancio en su rostro; la misma mujer de la que se enamoró en la universidad había perdido su brillo bajo el peso del día a día. Y sintió una punzada de culpa. No estaba siendo justo.

Al día siguiente, canceló sus compromisos e hizo algo que no hacía en años. Invitó a Sabrina a tomar un café, solo los dos.

“Siento que nos estamos convirtiendo en socios, no en una pareja”, confesó, la vulnerabilidad en su voz sorprendiéndolos a ambos. “Estoy cansado, Sabrina. Pero, sobre todo, estoy sediento. Sediento de lo que teníamos”.

Sabrina lo miró, y las barreras que había construido en su corazón comenzaron a derrumbarse.

“Yo también, Vagner. Yo también”.

Ese día, tomaron una decisión. Decidieron “beber agua de su propia cisterna”.

Comenzaron con pequeños gestos. Vagner empezó a dejar el trabajo a su hora, rechazando la cultura del exceso que lo alejaba de casa. La primera noche que llegó para cenar fue extraña, casi formal. Pero entonces, comenzó a preguntarle por su día, no por las tareas, sino por sus sentimientos.

Sabrina, por su parte, hizo un esfuerzo por ver a Vagner no solo como el proveedor, sino como el hombre que amaba. Le envió un mensaje a mitad del día, no con una lista de la compra, sino con una foto antigua de ellos, del principio de su noviazgo, con la leyenda: “Me acordé de nosotros”.

Declararon una “zona libre de pantallas” después de las nueve de la noche. En lugar de perderse en sus propios mundos digitales, se sentaban en el balcón. Al principio, el silencio era incómodo. Pero entonces, comenzaron a conversar. Sobre miedos, sueños, sobre las cosas graciosas que los niños habían hecho. El manantial que parecía seco comenzó a brotar de nuevo.

El punto de inflexión fue sutil. Una noche, Vagner estaba frustrado por un problema en el trabajo. Su primer instinto fue aislarse, rumiar la rabia. En lugar de eso, lo compartió con Sabrina. Ella no le dio una solución técnica, pero lo escuchó con una empatía que calmó su alma. Sus senos, su abrazo, eran la fuente de un consuelo que lo satisfacía en todo momento. Se sentía atraído no solo por su cuerpo, sino por el refugio que ella representaba.

Su amor ya no era el amor frenético de la juventud, sino algo más profundo, más resiliente. Era un amor regado por la elección diaria de volverse el uno hacia el otro.

Algunos meses después, un compañero de trabajo, recién divorciado, se desahogó con Vagner.

“La pasión se acabó, tío. Se convirtió en rutina. Fui a buscar fuera lo que ya no tenía en casa”.

Vagner miró a su amigo con una compasión nacida de la experiencia. Pensó en lo cerca que estuvo de ese mismo abismo.

“El problema”, dijo Vagner, con una sabiduría que no sabía que poseía, “es que nos pasamos la vida buscando fuentes nuevas, exóticas. Y no nos damos cuenta de que la fuente más pura, la que realmente quita la sed, es la que ya está en nuestro patio. Solo tenemos que cuidarla”.

Esa noche, al llegar a casa, encontró a Sabrina bailando en la cocina con los niños. Ella le sonrió por encima del hombro de sus hijos, y en esa sonrisa, vio a la misma mujer de su juventud. Y se sintió el hombre más rico del mundo, perpetuamente atraído por el amor que casi dejó secar.

(Hecho con IA)

Este cuento es parte de mi libro Sabiduría Diaria

https://books2read.com/u/bpPxxE

lunes, 29 de diciembre de 2025

Preocupaciones

La preocupación es algo natural para el ser humano,

Todos se preocupan por lo que va a suceder.

Todos desean saber cómo su futuro será,

Todos quieren estar listos para el mañana.

 

Esta búsqueda por la preparación genera ansiedad,

La mente se rellena de imaginaciones infinitas.

Cada uno crea en sí mismo todos los tipos de escenarios,

Cada persona imagina todo lo que puede pasar.

 

Estas imaginaciones se convierten en un tipo de miedo,

Ellas se arraigan en el corazón y producen angustia.

La persona se preocupa todo el tiempo; no hay descanso.

Ella se queda agitada, inquieta y sin saber qué hacer.

 

Y en la mayor parte del tiempo, la preocupación es inútil,

Pues son cosas que nadie sabe si van a pasar.

Uno experimenta un sufrimiento anticipado y sin sentido,

El sufrimiento está basado apenas en la expectativa.

 

Uno necesita ayuda para liberarse de la ansiedad,

La persona debe mirar hacia el alto y pedir socorro.

Ella debe recordar a aquel que controla todo,

Debe recordar que hay un Dios Todopoderoso.


Este Dios es capaz de aliviar esta pesada angustia,

Él quitará la preocupación, el miedo y la ansiedad.

La persona volverá a tener paz consigo misma,

Ella volverá a sonreír y podrá tener fe en un futuro mejor.

 

El Señor trae una paz inexplicable y duradera,

Aunque el destino se muestre totalmente incierto.

Dios calma el corazón dándole confianza,

Dándole una gran esperanza en medio del caos.

 

Siempre que la persona pensar en desesperarse,

Ella recordará que no hay razones para eso.

La persona entregará sus ansiedades para el Señor,

Y descansará esperando su acción maravillosa.


Este poema es parte del libro Palabras de fe.

Vea el libro:

https://books2read.com/u/3162v6

viernes, 26 de diciembre de 2025

Pareja que se ayuda

La pareja se debe ayudar,

Uno al otro, ellos se deben apoyar.

Juntos en la fe en Dios, ellos se van a fortificar,

Así, todos los desafíos, ellos van a enfrentar.


Cuando uno de los dos estuviera entristecido,

El otro debe decir una palabra de cariño.

Algo que sea para generar animación,

Para que él tenga firmeza en su corazón.


El hombre que está sintiéndose cansado,

Necesita de su esposa a su lado.

En muchas cosas, él podrá ayudar,

Por fases difíciles, juntos, podrán pasar.


La mujer cuando se sienta abatida,

Necesita al hombre de su vida.

Todo lo que suceda, juntos, ellos van a pasar,

Con la ayuda de Dios, los obstáculos se van a superar.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen IV.

Vea el libro:

https://books2read.com/u/mYzAYM

miércoles, 24 de diciembre de 2025

El Sabor del Ajenjo

Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo … Por encima de todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida … Aleja de tu boca la perversidad … Pon la mirada en lo que tienes delante … Endereza las sendas por donde andas … No te desvíes ni a diestra ni a siniestra; apártate de la maldad. Proverbios 5:1-4, 12-14

Mi nombre es Fernando, y esta es la autopsia de una vida. Gimo ahora, al final, no de dolor físico, sino de algo más profundo. Es el sonido de un alma consumida por dentro. Mi carne y mi cuerpo se han ido, no por una enfermedad, sino por una elección. Una elección que comenzó con el sabor de la miel y terminó con el sabor amargo del ajenjo.

Todo comenzó en un after office, hace seis meses. La vida era tibia. El matrimonio con Paula, bueno y estable, se había vuelto predecible. El trabajo, seguro, pero sin pasión. Y entonces, apareció Rebeca, la nueva analista de mi equipo. Se reía de todos mis chistes. Sus labios, como dice el libro que solía leer, destilaban miel.

“Estás tan subestimado aquí, Fernando”, me dijo esa noche, su voz más suave que el aceite. “Ellos no ven tu brillo”.

Sus palabras eran un bálsamo para mi ego adormecido. Paula me amaba, lo sabía, pero conocía mis defectos, mis inseguridades. Rebeca veía solo el brillo que ella misma inventó.

El coqueteo se convirtió en un almuerzo secreto. El almuerzo se convirtió en un café al final de la tarde. Cada paso parecía pequeño, inofensivo. Me decía a mí mismo que solo era amistad, que tenía el control. Ignoré la sabiduría que mi padre me enseñó, la instrucción que resonaba desde un pasado lejano. Me aparté del entendimiento.

Su camino era inestable, y yo no lo conocía. Ella vivía en un mundo de emociones intensas y gratificación instantánea. Y yo, necio, me zambullí de cabeza. La primera vez que la traicioné físicamente, sentí una oleada de culpa, pero también una oleada de poder. Había cruzado una línea y nada terrible había sucedido.

Pero su fin, como dice el proverbio, es amargo como el ajenjo. La dulzura inicial comenzó a agriarse. El coqueteo se convirtió en exigencia. La admiración se convirtió en celos. La emoción se convirtió en ansiedad. Vivía con el móvil en modo silencioso, el corazón acelerado con cada notificación. Mis pies descendían a la muerte: la muerte de mi paz, de mi integridad. Cada paso mío me llevaba a la sepultura del engaño.

La espada de doble filo, afilada, cortó por todos lados. Cortó mi relación con Paula. Ella comenzó a sentir mi distancia.

“Estás lejos, Nando. ¿Qué ha pasado?”, preguntaba, y cada pregunta era una tortura. Cortó mis finanzas, con los regalos caros y las cenas secretas para mantener a Rebeca satisfecha. Cortó mi rendimiento en el trabajo, con la mente siempre dividida, exhausta.

Y, finalmente, la espada se volvió contra mí. Paula lo descubrió. No con una escena de telenovela, sino con una tristeza silenciosa que fue mil veces peor. Encontró los mensajes. El castillo de mentiras que construí se derrumbó sobre mí.

Ahora, estoy aquí, en este apartamento alquilado que huele a soledad. El divorcio se llevó la mitad de mi patrimonio. El ascenso que tanto anhelaba fue para otra persona, pues mi “brillo” se había apagado. ¿Rebeca? Me culpó por el desastre y desapareció, probablemente en busca de otro “hombre brillante” del que enamorarse.

Odio la disciplina y mi alma desprecia la reprensión. Me pregunto: “¿Cómo llegué a este punto?”. Y la respuesta es simple y terrible. Llegué aquí porque, por un momento de dulzura, vendí todo mi honor.

Y el sabor que queda en la boca, al final, no es el de la miel. Es el sabor amargo del arrepentimiento. El sabor del ajenjo.

(Hecho con IA)

Este cuento es parte de mi libro Sabiduría Diaria

https://books2read.com/u/bpPxxE

lunes, 22 de diciembre de 2025

El Internet

El Internet es una herramienta poderosa,

Puede ser utilizada de varias formas.

Puede ser utilizada para esparcir el adulterio,

Pero puede ser usada para anunciar el evangelio.


Algo sobre Dios, alguien puede compartir,

Alguien lo verá, y la alegría se va a producir.

En la red, la palabra de Dios se va a esparcir,

Para sitios lejanos, el nombre de Jesús, vamos a difundir.


Con las redes sociales, el mundo puede ser alcanzado,

A través de las redes, el evangelio será anunciado.

Serán hechas grandes cadenas de adoración,

Mucha gente conocerá al Señor y su bendición.


Ellos conocerán quién fue Jesucristo,

Sabrán de la cruz y de su gran sacrificio.

Muchos tendrán acceso a su verdad,

Con Jesús, muchos irán rumbo a la felicidad.


Por la gran red, vamos juntos a evangelizar,

El nombre de Dios, muchos van a adorar.

En todo el mundo, muchos logros ocurrirán,

En Cristo, muchos creerán.

Y tendrán la oportunidad de recibir la salvación.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen IV.

Vea el libro:

https://books2read.com/u/mYzAYM

viernes, 19 de diciembre de 2025

La caída del ser humano y su salvación

El primer hombre fue creado según la divina perfección,

Dios lo hizo puro y limpio para morar en su habitación.

Luego Dios vio que el hombre estaba en gran soledad,

Dios hizo a la compañera perfecta para calentar su corazón.


Ellos siempre estaban en la presencia del Señor,

Para todas las necesidades, Dios era el proveedor.

No había nada más que pudieran querer o desear,

La grandeza de Dios estaba plena en todo aquel lugar.


El más astuto de los animales, la serpiente, habló con la mujer,

Dijo palabras dulces y agradables, y ella tuvo fe.

La mujer comió el fruto y le dio al hombre para comer,

Ambos percibieron que estaban desnudos y fueron a esconderse.


Este pecado tornó al ser humano corrupto e impuro,

A partir de ese momento, todos serían inmundos.

Todos los humanos estaban distantes del Señor,

El pecado del ser humano lo separa del Creador.


Para la reconciliación fue necesario un gran sacrificio,

Dios castigó el pecado en su Único Hijo.

Jesús llevó sobre sí los pecados de toda la humanidad,

Este gesto de amor dio a todos una nueva oportunidad.


A partir del sacrificio de Jesús, los pecadores fueron justificados,

La sangre de la cruz limpia y borra todos los pecados.

Por la gracia de Dios, los humanos se libraron de la condenación,

Por el gran amor del Padre, eternamente, los escogidos vivirán.


Este poema es parte del libro Poesía Cristiana volumen VI.

Presentación

Presentación

Dios bendiga a todos. He creado este blog con la intención de publicar mis poemas inspirados por Dios a través de su Espíritu Santo, que act...