Muchas veces cargamos muchos agravios en nuestro corazón,
Cargamos todas las heridas como si fuera una obligación.
Vamos arrastrando todo por un largo y doloroso camino,
Y sin percibir, poco a poco, todo este peso nos va oprimiendo.
El peso del agravio se arrastra, y más despacio, fuérzanos a caminar,
Sentimos que estamos quedando cansados y no podemos avanzar.
Este peso parece empeorar a cada momento que va siendo arrastrado,
Cuando percibimos, está tan pesado que ya no puede ser cargado.
Precisamos liberarnos de todo el peso y regresar a la plena libertad,
Precisamos mirar adelante, así podemos ver nuestra felicidad.
Pero solo existe una manera dolorosa para la libertad lograr,
La manera es dejar el orgullo, pedir perdón y perdonar.
El perdón va a liberarnos de todos los agravios y ofensas pasadas,
Abriendo bellos caminos para seguir, dónde no hay cosas malas.
No más cargaremos ningún fardo ni culpa en nuestras vidas,
Podremos vivir bien, felices y estar en paz todos los días.
Este poema es parte del libro La vida a través de las palabras.

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